Soy mujer y seré periodista deportiva

Hace mucho tiempo que tengo que escuchar, leer y ver cómo por ser mujer dejas de tener valía en el mundo del periodismo deportivo. Y es una pena. Porque estamos igual de preparadas y formadas que los hombres (o incluso más, para acallar las críticas), y somos igual de capaces que ellos para desarrollar este trabajo.

Desde que tengo 14 años tengo claro que mi futuro está en el periodismo deportivo. Soy una loca del fútbol desde pequeña y cada vez me voy enamorando de más y más deportes. Siempre fui la “rara” entre mis amistades por querer al deporte de una forma tan romántica y dedicarle tanto tiempo, pero eso no me frenó en ningún momento.

Con el paso de los años fui viendo y viviendo lo duro y difícil que es hacerte un hueco en este mundillo, y más aún por méritos propios y tus conocimientos, más que por tener una cara bonita o dar bien en cámara. Mujeres como Olga Viza, Mónica Marchante, Izaskun Ruíz, Melissa Jiménez o Susana Guasch son un claro ejemplo de profesionalidad y un referente para todas las que nos queremos dedicar a esto.

Pero por desgracia, siempre se nos mirará con lupa, se nos valorará por el físico, se nos mirará raro por gustarnos el deporte y no los deportistas, o se nos criticará a la primera de cambio. El ámbito del periodismo deportivo es uno de los más machistas, y si no os lo creéis, os invito a introducir en google “periodistas deportivas mujeres”. Así veréis como la mitad de los resultados son “listados de las más guapas o sexys” o denuncias de acoso interpuestas por las que trabajaron en el mundial de Brasil. Además, raro es ver una mujer dedicada a deportes en radio, televisión o prensa, y más aún, como “cabeza visible”.

Y es una pena que esto ocurra, y lo peor es que seguirá ocurriendo. Pocas somos las que no nos dejamos hundir o abandonamos pese a las dificultades y zancadillas que van apareciendo. Así que, os invito a TODAS a seguir demostrando todo lo que valemos, a seguir callando bocas de quienes nos critican o dudan de nuestro trabajo. Os invito a no bajar los brazos, a hacernos un hueco aquí, a pelear por lo que nos gusta y a ser cada vez más y más.

Ojalá sigamos sumando mujeres a la lista de periodistas deportivas. Ojalá nuestros nombres llenen diarios, nuestras voces ocupen programas radiofónicos y nuestras caras estén en estadios y pabellones. Ojalá nunca abandonemos este mundo del deporte y sigamos demostrando todo lo que valemos.

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Creer

Duele. Duele ver como un equipo que ha luchado con uñas y dientes los cinco partidos de la serie, se ha quedado eliminado. Y ese dolor, también se une al orgullo. Al orgullo y a la satisfacción por el trabajo realizado. El esfuerzo, en esta ocasión, no ha tenido su recompensa. Sin embargo, debemos estar contentos y agradecidos por el trabajo de nuestro jugadores.

Todos y cada uno de ellos han aportado cosas a lo largo de la temporada. Y lo han dado todo por estos colores y este club. Por eso, no nos queda otra opción que cabeza alta y a seguir. La próxima temporada la suerte se pondrá de nuestra parte y podremos volver a pelear por el tan deseado y soñado ascenso a ACB.

Debemos quedarnos con la entrega de la afición, la lucha del equipo y cuerpo técnico y las ganas de todos por llevar al Básquet Coruña al lugar que se merece.

Personalmente, me gustaría agradecer al club la oportunidad que he tenido este año de vivir los partidos de una forma diferente. Ha sido algo genial y un gran modo de aprender. Gracias también a mis compañeros Maxi y Saúl, sin ellos esta aventura no hubiera sido lo mismo. Un placer haber podido trabajar mano a mano con ellos y con expertos como Pablo Alonso, Carlos Mirás, Sergio Tomé y Javier Orosa. Tanto en los partidos de Leb Oro como en los de liga EBA.

Gracias a todos y cada uno de los jugadores por su cercanía y cariño, y al cuerpo técnico. Ángel, Zach, Larry, Pablo, Trevor, Dmitry, Edu, Sergio, Jonathan, Jesse, Mike, Jorge, Gustavo, Charlie, Iria, Gus, Bruno. GRACIAS por hacernos soñar, por no bajar nunca los brazos y por haberlo dado todo.

Este año no ha podido ser, pero muy pronto conseguiremos llegar a ACB. Sigamos creciendo con la marea naranja. Sigamos siendo una familia.

Sentimiento Naranja

Podemos definir el sentimiento como algo que es difícil explicar con palabras, pero que te provoca emociones e influye en tu ánimo. Y eso es lo que me pasa a mí con el Básquet Coruña. Este equipo emociona, crea tensión, nervios, ansiedad, estrés, taquicardia… Hace estar al borde del infarto.

Si no, que se lo pregunten a los aficionados que acudieron al Palacio a lo largo de este fin de semana y que lo dieron todo para ayudar al equipo a alcanzar la victoria. O al Tsunami Naranja, que lleva toda la temporada en su curva del Palacio animando incansablemente. O a nuestro speaker, que ya ni voz tiene para conseguir levantar a los asistentes de sus asientos. O a Saúl, Pablo y Carlos, que desde su posición en prensa sufrieron también como el que más.

Y a pesar de la derrota de ayer, no debemos dejar de confiar, creer y soñar. Porque merecemos pensar a lo grande, porque debemos estar ahora más que nunca con el equipo, porque este club y esta afición merecemos ACB.

La clave de este equipo está en la conexión que existe entre jugadores, cuerpo técnico, directiva y afición. Vamos todos a una. El gran gesto que tuvo ayer el equipo al salir del vestuario tras el partido para agradecer a la afición que siguiese animando tras el pitido final, lo deja claro. El cariño, el respeto, la humildad… eso hace grande a un equipo, y en Coruña lo sabemos bien.

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Y aunque el inicio de la temporada regular generase dudas, no queda ninguna duda de que las cosas se han hecho bien. Conseguimos el objetivo de meternos en play-off y estar plantándole cara al tercer clasificado, el Manresa. Así que, mañana martes toca enviar toda la energía positiva a tierras catalanas, animar desde nuestras casas, quedarnos sin uñas viendo el partido y estar muy orgullosos pase lo que pase.

Branquiazul e nada máis

Ahora que ya han pasado varias horas desde la derrota y la confirmación del descenso. Ahora que ya se puede pensar más en frío. Ahora que el dolor, las lágrimas, el sufrimiento, la desgana y la impotencia se apoderan de nosotros. Ahora que la tristeza se convierte en coraje, es cuando tenemos que estar juntos. Es cuando tenemos que demostrar que somos fuertes. Que no vamos a dejar al equipo. Que no nos bajamos. Que vamos a volver, y mejor que nunca. Que somos la mejor afición. Porque juntos, somos más fuertes.

Por desgracia, no es la primera vez que vivimos un descenso. Ya conocemos lo dura y larga que es la segunda división. La lucha por abandonar el infierno y por no caer en un pozo del que es muy difícil salir. Y eso, aunque no nos lo parezca, puede ser algo bueno. Saber que no podemos bajar los brazos en ningún momento. Confeccionar un club, desde el primero hasta el último, con personas implicadas y con una sola idea en la mente: volver a primera.

Y ojalá seamos capaces de mejorar todos los errores de los últimos años y de hacer autocrítica. Pedir responsabilidades (a quién corresponda) y asumir los errores. Porque falta nos hace. Ojalá demos con la tecla. Ojalá peleemos cada balón, cada punto y cada partido. Ojalá nuestros jugadores sí den la cara, el corazón y todo por el escudo y los colores. Ojalá la cantera tenga más protagonismo (que ya toca, y este es el mejor momento para ello). Ojalá estemos todos juntos y lo consigamos cuanto antes.

Nos duele, no cabe duda. Y no olvidemos, que estamos todos en el mismo barco. No eres más deportivista por recorrerte España con tu equipo o por ir a todos los partidos a Riazor. Esto no es una competición. Es cuestión de corazón y sentimiento y de animar y estar en las buenas pero sobre todo en las malas. Así que, desde ya tenemos que pensar en una sola cosa. VOLTAREMOS. Y cuando lo hagamos, que se preparen, porque vienen curvas.

Y si…

La vida da muchas vueltas… las vueltas que da la vida. Y si no, que se lo pregunten al Deportivo. Hace 10 días estábamos al borde del precipicio y desganados, y ayer el estadio de Riazor parecía vivir un partido de Champions (como mínimo).

Los 24652 aficionados que acudimos ayer al partido frente al Sevilla sabíamos que era el partido decisivo, uno de los más importantes de la temporada. Y después del llamamiento por parte del club, y de las buenas sensaciones tras las victorias frente a Málaga y Athletic (en Bilbao), no se podía fallar. Y aunque un martes laborable a las 19:30 no es una hora muy normal para acudir a un partido, nadie se quiso perder el encuentro. También es cierto que la iniciativa del club de regalar una entrada a cada socio pudo tener algo que ver.

Pero lo más importante, es que fuimos, y vaya que si animamos… Hacía mucho mucho tiempo que Riazor  no tenía a su afición así de entregada. Aliento, gritos, aplausos, cánticos… Un sinfín de elementos con el fin de ayudar a ganar el partido. Y aunque se jugó un gran partido, y las sensaciones volvieron a ser muy buenas, no se pudo más que conseguir un empate.

Y ahora todo dependerá de lo que ocurra mañana en el Levante-Málaga. Una victoria de los andaluces, nos permitiría seguir confiando en la permanencia. Sin embargo, si la suerte sonríe a los granotas, diríamos adiós a casi a todas nuestras posibilidades… Mientras tanto, el deportivismo no se rinde, y el viernes en el Butarque estará luchando en la grada para seguir soñando.

Ayer me sentí orgullosa de lo que vi en el campo y en la grada. Ayer me sentí orgullosa de los 24652 de la grada y los 11 del campo. Ayer SÍ peleamos y lo dimos todo, y aunque no pudo ser, ESTE ES EL CAMINO A SEGUIR. Está claro que somos gente marinera. Y con eso, no hay quien pueda.

¡Forza Dépor!

Punto y final

Si las probabilidades de permanecer en primera división una temporada más eran mínimas, ahora mismo son casi inexistentes. La situación cada día empeora, y todavía más si tenemos en cuenta los siguientes rivales a los que el Dépor se tiene que enfrentar (Athletic de Bilbao, Sevilla, Leganés, Barcelona, Celta y Villarreal). Rivales fuertes que sí han hecho los deberes y que algunos luchan por tener un hueco en puestos europeos. También tenemos que sumar el hecho de que los últimos partidos del Levante están siendo un cambio radical y está cosechando puntos, tanto es así que se aleja del descenso, teniendo 8 puntos de ventaja sobre el Deportivo, 18º clasificado. Y busquemos todas las excusas que queramos, pero los culpables están en el campo. Unos jugadores que hablan mucho y demuestran poco. Un entrenador que da lecciones a la afición en rueda de prensa pero que no da con la tecla en el campo.

La victoria del pasado viernes frente al Málaga (el farolillo rojo de la Liga Santander), de nada sirve si llega demasiado tarde. Hemos ganado tan solo 5 partidos y siendo realistas, merecemos descender. Estábamos tocados y casi hundidos. Ahora sí que nada nos saca a flote. Una pena pero estaba claro que esto iba a pasar. Merecemos el descenso después del ridículo hecho a lo largo de la temporada. Y aunque duela y sea malo,  es lo mejor que nos podía pasar… Ahora empecemos a pensar en la próxima temporada y en planificar las cosas bien, como siempre se debe hacer pero aquí parece que se olvida. Los últimos años en A Coruña han sido de salvaciones in extremis y esto iba a llegar tarde o temprano. Veremos quién se queda y quién se va y fichemos con cabeza.

Los más afectados de esta situación, como siempre, los aficionados. Esos que no dejamos de alentar y animar y que estamos hartos de esta situación. Esos que sufrimos y sentimos los colores y el escudo. Y este año, debemos sumar una nueva víctima, el Fabril, que después de una gran temporada no va a tener su merecido premio porque los “mayores” no han cumplido con sus obligaciones. Solo espero que muchos de los jugadores que han demostrado un gran nivel en el Fabril tengan su sitio en el primer equipo.

Y aunque esté prácticamente consumado el descenso, dicen que la esperanza es lo último que se pierde… Y si descendemos, ¡Yo no me bajo! ¡FORZA DÉPOR!

Mexan por nós e temos que dicir que chove

Una de las frases que más me digo a mi misma es esa de “si no puedes decir nada bueno, mejor no digas nada”, y hoy sería lo más recomendable. No decir nada del bochornoso partido que acaba de terminar en Girona, en el que hemos vuelto a perder y a arrastrarnos por el campo. Pero estoy cansada de callar y asumir el descenso a segunda. Por que si amigos, nos vamos a segunda, y creo que es lo mejor que nos puede pasar.

Los últimos años en A Coruña han sido duros y difíciles. Atrás queda aquel SuperDépor o aquel equipo que hace 16 años le ganó la copa del centenario al Real Madrid. Atrás quedan Bebeto, Mauro Silva, Donato y compañía. Atrás quedan Irureta, Arsenio… Atrás queda la época dorada del club de mi vida, del equipo de mi ciudad y del escudo por el que acudo religiosamente cada 15 días a Riazor.

Pero atrás queda también nuestra paciencia, nuestro aliento al equipo y nuestra comprensión. Estamos sentenciados a descender. Y a pesar de lo que pueda parecer de primeras, y bajo mi punto de vista, va a ser bueno para nosotros. Vamos a empezar de cero, como teníamos que haber hecho hace tiempo. Con jugadores comprometidos, con un entrenador con carácter y con los de siempre en las gradas. Porque nuestro corazón no entiende de categorías, y por mucho que nos duela verte en la Liga 1,2,3, vamos a seguir animando.

Y si al final me equivoco y nos salvamos, pues respiraremos tranquilos y aliviados, pero no felices ni orgullosos. La plantilla, cuerpo técnico y directiva tienen mucho que demostrarnos y estamos en un punto en el que un discurso bien sonante ya no nos sirve. Donde se habla es en el campo.

Así que, a por todas, y pase lo que pase ¡Forza Dépor!